El ocaso de Sora: cómo OpenAI apagó su producto más ruidoso en seis meses
La promesa que llegó con fanfarria
En febrero de 2024, OpenAI presentó Sora al mundo con la contundencia de quien no duda de sí mismo: videos hiperrealistas generados a partir de texto, con una calidad que dejó a la industria audiovisual entre el asombro y el pánico. El lanzamiento impulsó a empresas de inteligencia artificial en Estados Unidos y China a acelerar sus propios modelos de generación de video. No era para menos: lo que mostró OpenAI ese febrero se veía como el fin del rodaje tal y como lo conocíamos. Directores, productores y guilds de actores pusieron la alarma.
El modelo estuvo en acceso restringido durante meses, envuelto en una aura de exclusividad que alimentó todavía más la expectativa. Sora llegó a la cima de la App Store del iPhone poco después de su lanzamiento como aplicación independiente en septiembre de 2025. En su primera semana superó el millón de descargas. Alcanzó 4.8 millones de descargas en octubre y 6.1 millones en noviembre. Era el producto más comentado del año en tecnología. Y entonces, como suele ocurrir con las cosas que se lanzan demasiado rápido, empezó a caer.
El dinero que se evaporó
Aquí está el dato que lo explica todo: mantener Sora operativo le estaba costando a OpenAI un estimado de un millón de dólares diarios. Generar video con inteligencia artificial no es como generar texto. Requiere una infraestructura de cómputo descomunal: chips H200 de NVIDIA funcionando a máxima capacidad, centros de datos operando sin pausa. El costo por minuto de video generado era prohibitivo para cualquier flujo de trabajo que no fuera una superproducción.
Y el problema es que los usuarios no estaban dispuestos a pagar lo suficiente para sostener eso. Los ingresos por compras dentro de la aplicación a lo largo de toda su vida útil sumaron apenas 2.1 millones de dólares. Un millón de dólares al día de costos contra 2.1 millones de ingresos totales en seis meses. La aritmética no necesita más explicación.

El pico de descargas se produjo en noviembre de 2025, con aproximadamente 3.3 millones sumando iOS y Android. Para febrero de 2026, las descargas habían caído a 1.1 millones, una retracción del 66% en solo tres meses. Los datos disponibles apuntan a una retención de usuarios muy baja: apenas el 1% activo a los 30 días. Para contextualizar el tamaño del desastre: ChatGPT, el producto principal de OpenAI, tiene 900 millones de usuarios activos semanales.
Hollywood dijo basta
El colapso financiero no llegó solo. Desde el primer día, Sora generó un conflicto con la industria del entretenimiento que nunca pudo resolver del todo. Cuando se lanzó Sora 2, OpenAI lo implementó sin medidas de protección para el contenido con derechos de autor, lo que provocó una fuerte disputa en Hollywood. Estudios, agencias y sindicatos, incluyendo SAG-AFTRA, la MPA, la CAA y la WME, condenaron el enfoque de la plataforma.

OpenAI tuvo que limitar las creaciones que involucraban a figuras públicas como Michael Jackson, Martin Luther King Jr. y Mister Rogers, que aparecían realizando acciones disparatadas, solo después de recibir quejas de sus herederos y de un sindicato de actores. El caso Bryan Cranston fue emblemático: videos falsos con su cara y voz aparecieron en línea justo después del lanzamiento de Sora 2, y Cranston no supo de su existencia hasta que alguien se los mostró.
En noviembre de 2025, la organización Public Citizen pidió retirar Sora 2 del mercado, argumentando que sus salvaguardas eran insuficientes frente a riesgos para la privacidad, la reputación y la confianza pública. El problema no era solo técnico ni legal: era de percepción. Una herramienta que te permite poner el rostro de cualquier persona en cualquier situación, sin su consentimiento, no es fácil de defender en el espacio público.
CODA, la organización japonesa que representa a Studio Ghibli, envió una carta exigiendo a OpenAI que dejara de usar su contenido. Cada semana llegaba una nueva demanda, una nueva queja, un nuevo frente legal que atender. Y los costos operativos seguían corriendo.
El golpe de Disney
El símbolo más brutal del cierre fue lo que pasó con Disney. El acuerdo contemplaba una inversión de mil millones de dólares y el uso de más de 200 personajes de franquicias como Marvel, Star Wars y Pixar. Era, en papel, la legitimación definitiva de Sora como herramienta para la industria del entretenimiento. Si Disney se subía al barco, nadie podría ignorar la tecnología.

Pero el barco se hundió mientras la reunión seguía. El lunes por la tarde, los equipos de Disney y OpenAI estaban colaborando en un proyecto relacionado con Sora. Apenas 30 minutos después de esa reunión, el equipo de Disney se vio sorprendido por la noticia de que OpenAI iba a abandonar por completo la herramienta. No se había firmado ningún acuerdo formal y no se había transferido dinero. Lo que parecía el mayor partnership del año quedó en humo en una tarde.
La IPO que lo cambió todo
Detrás de la decisión hay un cálculo frío que tiene que ver con Wall Street, no con la tecnología. OpenAI enfrenta previsiones internas que apuntan a una pérdida neta de 14,000 millones de dólares en el presente ejercicio fiscal, a pesar de haber alcanzado una tasa de ingresos proyectada de 20,000 millones de dólares. La empresa contempla una salida a bolsa para finales de 2026 o principios de 2027, y los inversionistas de Wall Street no van a financiar alegremente un producto que quema un millón de dólares al día sin retención de usuarios.
La reestructuración de OpenAI responde a su intención de reorientar esfuerzos hacia entornos empresariales, con herramientas de negocio y programación como eje central. Las medidas implican la desaparición de la aplicación para el público general, la cancelación de la interfaz para desarrolladores y la eliminación de las funciones de video dentro de ChatGPT. Y según fuentes citadas por The Information, Sam Altman dijo a los empleados que cerrar Sora liberará recursos para los modelos de próxima generación.
Ese sucesor tiene nombre en clave: Spud. Enfocado en construir modelos de mundo para aplicaciones empresariales, en lugar de generación de video para consumidor, se espera que Spud llegue alrededor de julio de 2026 y sea accesible a través de la API, no como una aplicación independiente.
Quién llena el vacío
El vacío que deja Sora es una oportunidad que empresas como Runway y Luma AI están ansiosas por llenar. Runway, la startup neoyorquina valorada en más de 4,000 millones de dólares, ha sido la herramienta preferida de estudios de Hollywood como A24 y Lionsgate desde antes de que Sora existiera. Google, con su modelo Veo 3, está bien posicionado para capturar la porción empresarial del mercado. Kling AI, Pika y Minimax pelean por el segmento de creadores independientes.

El mercado de generación de video con IA en 2026 se parece al de los navegadores web en 1996: hay muchas opciones, ninguna domina claramente, y el ganador final probablemente será el que mejor integre la generación de video en flujos de trabajo existentes. Para la industria de marketing y publicidad, esto tiene consecuencias directas: las agencias que ya habían comenzado a incorporar Sora en sus pipelines de producción de contenido tendrán que migrar y readaptar workflows. El video generativo por IA no muere con Sora, pero el referente más visible del sector acaba de desaparecer, y eso desacelera la adopción en cuentas corporativas que esperaban a que alguien grande liderara el camino.
Conclusión Mayéutica
Sora entró al mercado como el futuro del cine y salió como la lección más cara de que hacer ruido no es lo mismo que hacer negocio. OpenAI demostró que puedes tener la tecnología más impresionante del año, el acuerdo con Disney sobre la mesa y la portada de todos los medios tecnológicos, y aun así quedarte sin usuarios reales dispuestos a pagar por eso. En el fondo, la historia de Sora no es una historia de inteligencia artificial: es una historia muy antigua sobre la diferencia entre lo que se puede hacer y lo que tiene sentido hacer.
Fuentes
- CNN en Español — OpenAI cierra su aplicación de Sora pocos meses después de su lanzamiento
- Proceso — Por qué OpenAI decidió cerrar Sora en medio de polémica por videos con inteligencia artificial
- La Tercera — El abrupto final de Sora: por qué OpenAI decidió apagar su producto más ambicioso desde ChatGPT
- Infobae — Sora, el generador de video de OpenAI, habría gastado un millón de dólares diarios
- CineD — OpenAI cierra Sora tras la retirada de Disney de su acuerdo de mil millones de dólares
- Euronews — OpenAI cierra de forma abrupta la app de video Sora tras críticas por deepfakes y IA basura
- WWWhat’s New — OpenAI cierra Sora y la IA generadora de vídeo se queda sin líder claro